martes, 6 de agosto de 2013

Generación del 70





            El sábado pasado he tenido la "típica" cena que hacen de los nacidos en tal o cual año, en este caso de los nacidos en el 70. Esta reunión suele hacerse cuando se cumplen los 30, 40 o 50 años, pero no se sabe el por qué, en Betanzos los nacidos en el 70 no nos habíamos organizado para reunirnos, y ya las generación del 71, 72 y 73 nos habían pasado por encima.

            Tenemos pagina en Facebook, tenemos contactos, tenemos intención, pero ... no tenemos la iniciativa. Por lo que, cuando mi compañera Esther, comenzó a insistir en que a ver si preparábamos algo para juntarnos, pues me terminé de convencer de que alguien tenía que tomar esa iniciativa. He de reconocer Esther, que sin tu insistencia, yo no habría dado un paso al frente para solamente hacer lo poco que he aportado.

            Han sido dos meses creo, hablando con gente, buscando compañeros, pasando a propósito por sitios para ver si coincidías con alguien, pidiendo teléfonos, etc., pero la gente no se animaba, o por lo menos no lo demostraba.

            Recuerdo que en algún curso del colegio, he llegado a tener el número 44 en clase y había como 5 grupos, por lo que el número de posibles asistentes en teoría tendría que ser numeroso. Pero no sé el por qué, los del 70 no logramos crear esa simbiosis necesaria para hacer una numerosa convocatoria. Y mira que le he dado vueltas a la cabeza: mucha gente fuera de Betanzos, incluso fuera de Galicia; una fecha mala, pero nadie puso objeciones a la hora de ponerla. Bueno en definitiva no quiero hablar de los problemas, si no de lo bien que me lo pasé.

            Por lo que he explicado anteriormente llegaba a la cena con un poco de pesimismo ... solo vamos nueve... , pero al mismo tiempo con la excitación del que se acerca a algo desconocido. Nunca había asistido a una reunión de este tipo y a la mayoría de los compañeros que venían, hacía años, pero muchos años, que no los veía.

            La primera impresión ... las chicas no han cambiado nada, a los hombres el tiempo nos trata peor, jajaja. A todas podría reconocerlas en la calle, a lo mejor no les pondría el nombre con los apellidos, pero por las caras no tendría problema en reconocerlas.

            Después de los saludos y de las primeras impresiones, pasamos al comedor y entonces ya fue una tormenta de comentarios, que si este no pudo venir, que si este vive allí. Nos fuimos poniendo al día de nuestros avatares y de las actuales circunstancias de la vida. Después fuimos nombrando a todos los compañeros que fueron llegando a nuestras cabezas. Os puedo asegurar a los que no asististeis, que en algún momento de la cena fuisteis nombrados, por unas circunstancias o por otras, vuestros nombres salieron en alguna anécdota o algún recuerdo.

            Especial mención para las anécdotas de la excursión de fin de curso de octavo, entre todos hicimos una reconstrucción perfecta del viaje, con pelos y señales. jejeje.

            Destacar y dar las gracias, con mayúsculas a Karina. Por la cena, por el local, por sus contactos, nos pusiste al día a todos, de todos. jeje, Los que no hicimos honor a la comida fuimos nosotros, tanto hablar no nos dejó tiempo para disfrutarla como se merecía.

            Lo que suele pasar en las reuniones de muchas personas, es que veas a mucha gente, al principio saludes a algunos y a la hora de sentarte a la mesa hables con cuatro. La diferencia de estar pocos, y es el encanto que ha tenido esta, es que todos hemos participado en una tertulia única, todos hemos aportado nuestros conocimientos de los que no han venido y todos hemos disfrutado por igual de todo.

            La noche se pasó en un tris, cuando nos dimos cuenta eran las dos de la mañana y a pesar de que los comentarios seguían surgiendo, todos tenemos una vida que debemos seguir atendiendo y mañana es otro día. jeje

             En resumen, la sensación de bienestar ganó al pesimismo inicial. La alegría de ver a los compañeros ha convertido una "típica cena" con la que iniciaba este artículo en una cena de familia, en la que todos compartimos cosas y de las que te dejan el deseo de repetir.

            Daros las gracias a Esther, Nieves, Toñita, Karina, Barbara, Isa, Milo y Nito, por la cena tan bonita, magnifica, es que no sé que adjetivo poner, que me habéis hecho vivir, y revivir los tiempos del colegio con vuestros comentarios y con vuestras anécdotas.

            Solamente decir, que quedo pendiente de la próxima reunión de la generación del 70, se haga cuando se haga. Y animar a todos los demás integrantes de la generación del 70, que no han podido asistir, a que se sumen a la siguiente y puedan compartir y vivir la misma experiencia incomparable que yo he vivido en esta.
 
Moncho ... para los amigos.